Llego la hora de actualizar el blog, últimas semanas de embarazo

Aprovechando que hoy el día se presenta largo, creo que ha llegado la hora de actualizar un poco esto.
La verdad es que desde mitad del embarazo deje el blog totalmente olvidado, muy mal por mi parte. Os cuento como fue la recta final del embarazo y la llegada al hospital.

Semanas 27-28 (Mitad de mayo):

Durante estas semanas hicimos el ultimo viaje a España, ya estaba iniciado el tercer trimestre y prefería no correr riesgos con los vuelos, así que aprovechamos que teníamos una comunión para hacer el ultimo viaje y dejar compradas varias cositas allí para la peque.
Al final después de mucho buscar por internet, el mejor precio para el carrito lo encontré en una tienda de la ciudad de donde soy, conseguimos el Jané Rider de 3 piezas modelo 2016 por 650€, yo la verdad pensé, se ha equivocado al darnos el precio… aun contando con gestos de envío del paquete era el mejor precio que habíamos encontrado, así que lo encargamos en color beige.
Dejamos también una pequeña lista de cositas para el bebe para los familiares directos que luego me traería mi madre en la maleta, sinceramente preferíamos elegir las cosas nosotros a dejar que la gente nos enviase cosas (con el espacio y peso que eso supone en una maleta facturada) que no nos gustasen o que no fuésemos a usar nunca.
En Alemania a partir de la semana 28 empiezas con controles y monitores (CTG) cada dos semanas, para nosotros fue la primera vez que escuchábamos el latido del corazón de nuestra pequeña, hasta ese momento habíamos visto el movimiento en las ecografías, pero nunca lo habíamos escuchado, que momento!!!

Semanas 32 a 41: 

En Alemania eliges tu en que hospital quieres tener a tu bebe, para eso cada hospital “se vende” a si mismo ofreciendo visitas guiadas por los paritarios a los futuros papas. Esto fue algo nuevo para nosotros, ya que en principio teníamos bastante claro que sería en el mismo hospital donde realizamos la FIV-ICSI, pero nos habían hablado muy bien de un par de hospitales más, así que antes de inscribirnos en el elegido al menos visitaríamos un par.
La primera visita fue al Lukaskrankenhaus:
Cosas buenas de este hospital: el jefe de ginecología habla español y otra de las ginecólogas es española, las habitaciones privadas son la leche, pero eso si… impagables!
Y las cosas negativas, nos pareció totalmente desordenado y caótico, así que lo descartamos directamente, porque además no esta en nuestra ciudad, esta en la ciudad de al lado, a unos 20 minutos de casa.
La segunda visita, a nuestro hospital preelegido con antelación, UKD. Es cierto que ya teníamos cierta predisposición a elegir este hospital, pero nos pareció mucho más profesional que el otro, la visita estaba mucho mejor guiada, todo muy bien aclarado y con un orden lógico. Al finalizar la visita teníamos muy claro que queríamos ir allí, pero no dejaríamos de ver el tercer hospital que teníamos previsto.
Al fin llego la tercera visita al megafamoso Marienhospital, este es el hospital de moda aunque no moderno, pero es el que últimamente todas las embarazas quieren ir, es amigo de la lactancia, etc. Pero para nosotros el principal punto negativo es que no tienen unidad infantil, ante cualquier complicación se llevarían a tu bebe a otro hospital y a ti lo más probable es que te dejen ahí si no puedes pedir un alta voluntaria. Además no aceptan partos complicados, partos antes de la semana 37, etc.
La visita fue un tanto desganada, tanto por nuestra parte, como por parte del personal encargado de realizarla, se notaban las pocas ganas de hacer una visita guiada en domingo, cuando tenían los paritarios despejados y podrían estar descansando en lugar de estar enseñando el hospital.
Por el tono de mi comentario creo que podéis imaginar cual fue nuestra opinión, no hubo mucho que discutir. Fue terminar la visita y decir los dos NO, y porque nos dio vergüenza irnos a mitad de la vista.
A día de hoy no me arrepiento de mi elección, creo que fue la mejor decisión que tomamos, hemos por recomendación de la matrona al Marienhospital después a urgencias y no pudimos salir más decepcionados, pero eso ya os lo contaré en otra entrada.

A partir de la semana 36 empezamos con los controles semanales, yo deseaba que Sofía se adelantase un poquito y naciese en la semana 39, concretamente el 3 de agosto, día en que su papi hacía 5 años que se vino a Alemania (yo me vine después) y 6 que había dejado de fumar, así que me parecía una fecha bonita para celebrar, además de ser el cumpleaños de su futura madrina. Pero tal y como iban los valores del CTG no parecía que fuese a suceder. De hecho llegamos a la fecha prevista de parto y nos tuvieron algo más de una semana con revisiones cada 2 días, hasta que finalmente en la semana 41 nos mando la ginecóloga al hospital para provocar el parto.

 

 

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